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También es nuestro día

TAMBIÉN ES NUESTRO DÍA*

El 8 de marzo se celebró el Día Internacional de la Mujer, una fecha también especial para las mujeres trabajadoras que peleamos los 365 días del año por la igualdad, por nuestros derechos y pensamos que una pequeña reflexión es necesaria.

Y es necesaria ya que es justamente en estas fechas en donde las trabajadoras sexuales o prostitutas (como les guste), para nosotras mismas trabajadoras, sentimos profundamente la discriminación y la violencia, casualmente no de parte del sexo masculino al que tanto se critica por el patriarcado, la violencia, la imposición, el sometimiento y la opresión históricamente sufrida.

Esta vez viene de las mismas mujeres -ojo, no de la vecina que muchas veces nos abrió la puerta para que no nos lleven presas, o la abuela que bajó desde su departamento con una vela a apoyarnos en el corte de la calle en La Cañada cuando asesinaron a Susana Romero, mujer madre de tres hijos y trabajadora sexual, casualmente un asesinato que sigue impune en esta bendita ciudad de Córdoba-, paradójicamente de las mujeres organizadas, las que pelean, las que se rebelan, las que quieren cambiar la historia, todavía no han podido entendernos, o la mínima, escucharnos y respetarnos.

Es muy triste, porque es una lucha muy fuerte la que llevamos adelante. Somos un sector de mujeres que sufre muchísima violencia, discriminación, las injusticias de la pobreza, asesinatos impunes, la vulneración de todos nuestros derechos, pero nos hacen vulnerables nuestras condiciones de trabajo y la sociedad hipócrita con una doble moral. No nacemos vulnerables.

Sin embargo, sentimos decepción en este camino cuando son las mismas mujeres luchadoras las que nos ignoran y levantan, justo para estos días, consignas que nos involucran sin siquiera consultarnos, a pesar de que nuestro mayor logro en la historia es tener voz propia.

Ya no queremos que hablen más por nosotras, porque querer imponernos una forma de pensar es opresión intelectual, porque ignorar nuestra lucha es violencia, porque querer mezclar el trabajo sexual con la trata de personas es agresivo, ya que son dos cosas muy distintas.

Nosotras estamos en contra de la trata de personas y esto le costó la vida a Sandra Cabrera, secretaria general de nuestra organización en Rosario, asesinada con un tiro en la nuca por denunciar, por hacer cerrar prostíbulos en donde tenían menores y comercializaban droga, crimen que casualmente sigue impune en la bendita ciudad de Rosario.

Por todo esto, en el Día de la Mujer Trabajadora expresamos: Derecho a decidir sobre nuestro cuerpo, democracia para elegir nuestra identidad y nuestra autodeterminación, democracia para elegir la mejor forma de luchar por mejorar nuestra calidad de vida, la de nuestra familia, la de nuestros hijos/as, porque somos nosotras mismas las que luchamos por nuestros derechos, nuestros derechos también son humanos, no nos hace falta ni intermediarios, ni proxenetas, ni policías, ni cerebros brillantes que quieran decidir y hablar por nosotras.

Nos hace falta el apoyo de todas las mujeres que luchan, para seguir cambiando nuestra realidad y dejar algún día de ir presas en condiciones inhumanas y también para seguir cambiando nuestro futuro.

Una sociedad sin violencia y sin discriminación hacia las mujeres trabajadoras sexuales.

* Por Ma. Eugenia Aravena Gómez, secretaria General de AMMAR-Córdoba

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